miércoles, 29 de septiembre de 2010

mi primera vez. cap.25

-Esto de venir de compras no me gusta.-dijo pía mientras veía el precio de una blusa.

-¿te gusta la blusa?

-si, pero es mucho dinero.

-anda te la regalare por el parón que me hiciste en el examen de química.-jale la blusa de su mano

-bueno, pero te lo pago luego



Salimos de tienda, había muchísima gente, claro un sábado por la tarde no puede estar de otra manera, muero por un cigarro



-Pía, vamos afuera quiero fumar,

-vamos, viciosa.



La parte trasera del centro comercial está llena de gente que fuma, y de conocidos, todos amigos de Darío que estaba en una mesa fumando junto con Charlie el vendedor, en cuanto me mira alza la mano en señal de que vaya.



-¡Marjorie!

-no pensé verte hoy.

-ya vez no hay ni una fiesta así que aquí estoy con mis súbditos haciendo acto de presencia

-que mamon eres Darío- dijo Pía.



Pía estaba roja de pies a cabeza por estar cerca de Charlie, dejando en claro que ya se conocían.



-¿andas gastando tus millones?-pregunto Charlie al verme con las bolsas.

-sí, algún día te comprare algo más bonito que esa camisa...-en realidad era una camisa equis negra de cuello ve sin chiste.

-¡jajá…! Me acabaste



Darío empezó a contar sobre la cena con los papas de Isabel, cada detalle después el tiempo se vino encima y ya estaba oscuro y Charlie se miraba todo desesperado por marcharse de ahí.



-¡Darío vámonos, Ya!

-vamos pues, marjorie me largo.

-sale te veo luego.



Todos nos despedimos, Pía y yo ya estábamos entrando al centro comercial cuando Darío nos alcanzo



-Ey, marjorie recuerdas que me dijiste que querías fumar.

-¿fumar qué?

-pues marihuana.

-¿vamos?-le pregunte a pía.


Caminamos dos cuadras antes de llegar a una calle más oscura que el resto, pía trae una cara de miedo, es obvio porque seguro yo también tengo la misma expresión, Darío abrió la puerta de una casa rosada enorme así como si él fuera el dueño, el lugar está lleno de grafiti, con nombre y figuras como hongos y ondas de colores, hay gente en unos sillones fumando cigarros y platicando es como un café pero clandestino y sin café...jajá.



-Ey edd, subiré con nuevos paro que nadie suba.-dijo Darío a edd que está sentado con una chava, me había quedado callada en todo el camino no dije ni pio y horita menos no sé si es el miedo o la impresión que me da este lugar tan inmenso y esa gente en los sillones con algo en común la hierba y la fiesta.



-¿a dónde vamos?- pregunto Pía al salir de aquel lugar.

-iremos a la verdadera mansión, donde ocurre la magia. respondió Darío al mismo tiempo que abría la puerta más cercana a la que se acababa de cerrar, esta puerta llevaba a la parte de arriba de la casa que acabamos de visitar, subimos escalones sucios ahí si no parecía un café, los cuartos estaban vacios sin ralladuras ni nada, Charlie nos guio con su celular a una habitación sin pared en vez de eso tenía una reja era una terraza con techo ahí había un sillón y ahí si estaban rayadas las paredes, Darío se acostó en el sillón y saco un cigarrillo forjado por él lo prendió y empezó a fumar Charlie saco otro y lo prendió solo le dio unas caladas y me lo paso.
-fuma normal solo que déjalo dentro.- Darío seguía fumando e instruyéndome



Cuando di el primer jalón sentí el humo oprimiendo, quería escapar pero yo no lo dejaría.- Puf….- casi no salió humo de mi boca y lo que salió era casi blanco, fume mas por alguna razón la única sin un gallo era Pía Charlie no le dio ninguno.



-¿y de quien es esta casa Darío?

-del gobierno, la confisco hace años.

-ósea que si nos encuentran aquí valemos madres.- dijo Pía casi molesta

-exacto Pía.-contesto Charlie.

-que miedo ¿no?

-Já... La neta sí, no quisiera terminar en barandillas hoy

-no llames a la mala vibra Charlie…-dijo Darío



La puerta de las escaleras se abrió de una, haciendo ruido por toda la casa Darío y Charlie nos jalaron con ellos hacia una habitación con un armario todos nos metimos ahí, Darío aun llevaba su gallo, por mi parte había tirado el mío, tengo el culo en mi mano, me muero de miedo, Darío se lanzo a ser frente a quien hubiera abierto lo más seguro es que sea un policía.



-¿Quien anda ahí?- grito Darío.

-Soy el cholo mi Darío.

-eres un imbécil.- Charlie salió del closet nosotras le seguimos y ahí estaba la razón del ruido era el Cholo por un momento me vi tras las rejas, ¿creen en las señales cósmicas? Yo no por eso me vale lo sucedido horita mismo.

-¿que no sabes que no debes entrar así?-Charlie estaba realmente molesto.

-ya pues es que todos haya abajo pues pregunta por Darío, que según esta con unos iniciados.- quienes serán todos los de abajo, ojala no esté ningún conocido mío

-Es Marjorie la que está con nosotros.- dicho esto Salí detrás de Charlie para que el cholo me viera- por eso nos cagamos idiota, que tal que fuera un poli, ¿qué hacemos con ellas?, no lo hagas nunca más cholo.

-perdóname Rey Darío.

-no bromeo.

Darío salió de esa casa echando chispas, en cambio yo iba de lo más relajada, Charlie entro a la parte baja de la casa con mucho cuidado de que nadie lo viera y Darío le siguió después de nosotras, ahora se quienes eran todos, ahí estaba Santiago, edd, Max y de mas amigos de Darío que me conocían que oso.



-¿no me digas que tú eras la que estaba fumando arriba?- Santiago lucia tan divertido con esta idea que me choca.

-si era yo, ¿por qué?

 


-no puedo creer que hayas caído primero que yo.

-cállate, ¡jajá…!- todo me da risa, estoy de lo más divertida, edd está por un lado mío haciendo ruidos con eco y sonidos extraños que solo me ponen más ambientada.-ya edd, déjame.-

-pero si te estás divirtiendo.-

-pues ya no me quiero divertir, tanto.-

-¡mira, mira...! Quien viene ahí, tu Max.

-¿mi Max?

-salen juntos ¿no?

-¿tu como sabes?

-todos lo saben y calla que ahí viene.

-hola marjorie.- dios su sonrisa esta hermosa y su pelo castaño claro, es tan sexy o eso pienso porque estoy así, lo único que no me gusta de todo esto es que pienso demasiado cada cosa…

-¡Max!

-¡jajá…! Me dijeron que estabas muy divertida.

-si Max está demasiado divertida, anda te doy permiso de que te aproveches de ella.- dijo edd cerrándole el ojo.

-edd, creo que te llama Darío ¿no?

-tan educado, mi Max.

 
-jajá, jodete edd.-

-dale un tour por el lugar que es su primera vez.- grito edd cuando se marchaba.

-dame un tour pues.

-ven.-me tomo la mano, su mano a comparación de la de “él”, era tibia.-

-¿es un elevador? Creo que es el lugar más raro en que he estado.

-no sirve, solo es el muro de las firmas, toma pon tu firma.- me extendió un plumón de aceite

-y que tal si no quiero dejar rastro aquí.-

-pues pon una frase.-

-va.- escribí la frase que quería que permaneciera ahí.

-¡libertad! Me gusta tu frase.

-a mí en cambio, me pone la piel china, digo yo no conozco lo que es ser libre.

-¿y eso porque lo dices?

-por nada, tontadas mías.

-yo no creo que lo que tú sientes sea tonto.

-pero es que tu eres muy listo.- sentía como si alguien me tocara la espalda pero no había nadie ahí más que Max que no estaba cerca de mí, estaba relajada me encanta.- tome de mi bolsa mi cámara y tome una foto al elevador.

-¿qué haces?

-jajá, tomo una foto, esto es una obra de arte.- apunte mi cámara a su rostro que me miraba con cierta ternura y a la vez con curiosidad ame esa mirada me recordaba de nuevo a “el” tan serio y eso era patético, le saque una foto.

-marjorie no me tomes fotos

 
-me dirás que eres penoso.

-si, haber préstamela

-no que va me vas a querer tomar fotos y a mi sí que no me gustan.

- solo la veré lo juro.- se la preste la miro y tomo una foto, pero no a mí y lo que yo sospechaba este tipo esta mas que maduro.



Estuvimos un rato mas hasta que el chofer de mi abuelo marco a mi celular avisar que estaba en el centro comercial.



-Pía, nos tenemos que ir, Darío me voy.

-haber marjorie, ¿estás segura de que puedes irte?

-si ni modo que me quede aquí Pía.

-Has un cuatro y nos vamos.- Un cuatro ¿que madres es eso?, improvisar es lo mío, me recargue despacio en la pared, conté cuatro dedos y se los mostré a Pía quien empezó a reír igual que Santiago.

-JAJA...hay marjorie, eso no es ni medio cuarto de un cuatro.

-¿
Qué? pues no se que sea un cuatro pero vámonos

-¿dónde te recogen?- pregunto Darío.

- en el centro comercial.

-te acompaño.

-yo también.- dijo Max quien por suerte no había visto mi oso del cuatro.

-creo que le gustas a alguien- Pía dijo esto tan bajito, pero aun así me ruborice, a mí también me gustaba aunque sea un piquito. Caminamos charlando hasta el centro comercial.

-buenas noches marjorie….

-buenas noches Max.-

-adiós, Darío, adiós Max.- dijo Pía caminando hacia el carro, yo le seguí, pero me pare en seco y gire hacia Max.




-¡Max! ¿Te puedo besar?

-siempre que quieras.

Me acerque a él y tome su cara y lo bese suavemente, sin prisa y aun así le recordé, parece que cada recuerdo de aquel verano invade cada momento, el fumar me hiso pensar muchísimas cosas que tengo que sacar de mi cabeza.



Charlie estuvo toda la noche conmigo y no me dejo fumar marihuana eso es tan extraño como si le importara, espero que no porque me da muchísimo miedo importarle a alguien y decepcionarlo como lo hago con mi madre, por lo menos esta noche saque algo bueno, tengo 3 pastillas para la semana, obvio le tuve que pagar a Charlie y lo bese y deje que tocara un poco, es que me gusta pero estaba Samuel mi novio a quien también quería pero ya no sé ni que hago.


¿te amo?;Isabel&Dario. cap.24

-Darío, mis papas quieren que vayas a tomar Té a la casa.
-¿Qué?, Isabel es, no sé, muy pronto ¿no crees?
-Papá es muy tradicional, solo quiere verte y charlar contigo, no pasa nada.
-¿Es necesario?
-Sí, al menos que quieras que papá no me de permisos y así.
-Ok, ¿cuándo?
-Mañana.
-Pues, si así tiene que ser, lo acepto, pero no puedo en la tarde, tengo escuela
-ok sera en la noche.
-el te no se toma en la noche amor.-Darío me tomo de la mano y me beso, era mi primera relación seria, estaba feliz con él, a mi no me importaban las fiestas ni el hecho de que él estuviera envuelto en rollo raros, porque así lo conocí y así me gusto, fuera de ser un parrandero, era alguien culto, lleno de ganas por vivir y era todo un cursi aunque no se viera, amaba su pelo despeinado y amaba sus pantalones entallados y sus piernas creo que es la mejor parte de él.
-no me importa..!
                                                                                                                                                                                      -¡Papa!, ¿ya estás listo?
-Hija, tranquila es solo un te, de noche algo raro pero bueno.
-eso que importa Papi, a y por cierto dile a Bianca que no se pase con Darío.
-Ella te quiere mucho y no te haría daño.
-Eso dices tú, a nadie le consta.
-Te miras muy linda Isabel.-mi pelo suelto y café mi color natural, traía mi vestido favorito negro con un gran escote en la espalda; el timbre sonó.
-Yo abro papá.
Darío estaba bien vestido, como se lo pedí, ni parecía lo que yo conocía, esta guapísimo esta noche, con su blanca y chaleco negro y sus jeans con cinto blanco y sus zapatos y bien peinado cero gorras, el es un poco más alto que yo no mucho y es piel morena clara sus ojos son enormes de color cafés, otra cosa que amo  del.
-estoy nervioso amor.
-Igual yo, pero prometo que será rápido, Bianca debe salir para las 8 de aquí, así que solo será una hora.
-¿ósea que después te quedas sola?, y con ese vestido que traes....
-No puedes quedarte conmigo, papá se encargará de que te marches.
-Pero puedo venir después de que él se marche.
-Veremos...-ese era un ¡no!
 
La plática iba bien hasta que Bianca comenzó a preguntar.

-Darío y ¿qué piensas estudiar?, digo solo falta un año para que salgas de la prepa si no me equivoco.
-Así es, estudiare filosofía y letras.
-¡Ah…! Que interesante y crees que vas a ganar bien para vivir-
-La verdad no lo he pensado.
-Bianca, en la vida tenemos que ser lo que nos guste ¿no?
-Así es Reyna.-dijo papá, a Bianca solo le importaba eso el dinero, estoy casi segura de que sigue aquí por esa razón dinero.
-Estuvo muy rico todo señora.
-Gracias Darío.

Bianca se paro para recoger el plato de mi padre y yo la seguí recogiendo el de Darío. En la cocina cuanto cerró la puerta de esta Bianca ataco.

-No me gusta para ti, nada; no es un buen muchacho, no tiene metas, no es el más guapo y apesta a tabaco.- Me había matado, pues todo era verdad, nunca hablábamos del futuro por lo tanto cero metas, no era el más guapo, y si siempre olía a tabaco, y lo de ser un buen muchacho o no era a criterio abierto.
-Bianca a quien le debe gustar es a mí, ¿queda claro?
-¿Se te pego un poco de su insolencia?
-¡Basta! Siempre es lo mismo contigo, me tienes harta y no eres mi madre para decir quién puede o no ser mi novio.- Salí de la cocina quedando Bianca detrás con la cara pálida. , ella odia que le recuerde que no es mi madre.
-Ya se van, ¿no papá?
-Sí, Darío se puede quedar un rato más, pero, la señora Mari los vigilara ¿de acuerdo?
-Sí papi.
-Hasta luego señor, señora.

Darío se coloco en el sillón de la sala a sus anchas, ya no tenía que guardar la compostura, saco un cigarrillo, pero antes de que le prendiera se lo arranque de la boca.

-No puedes fumar aquí.
-Bueno entonces vamos fuera.
-Creo que ya es hora que te vayas.
-¿Qué?, pero si tus papas no están.
-Por eso Darío.
-Yo pensé...que…bueno…yo quería…
-¿Quedarte? ¡NO!
-Entendido.
-No te enojes pero, aún es muy pronto.
-Bueno en ese caso yo me voy, buenas noches- acerco sus labios a los mío tan suave que apenas sentí el roce, cuando abrió la puerta recordé que quería preguntarle algo que da vueltas en mi cabeza.
-¿Darío?
-¿Qué pasa?-dijo al mismo tiempo que se giraba hacia mí.
-¿Con cuántas mujeres has tenido sexo?
-¿Sexo? con muchas, pero nunca he estado enamorado como para hacer el amor con alguien.
-Y ahora, ¿estás enamorado?
-Es muy pronto para contestar eso ¿no?
-Buenas noches Darío.
-Buenas lunas Isabel...-dijo saliendo de la casa


YO sí lo amaba, dentro de toda esa mierda que se miraba estaba un ser humano frágil, sincero el que a mí me gustaba.



Al fin término la hora del té con el padre de Isabel en definitiva quiero a esa chica, después de todo aguante a su madrastra una hora con quince minutos.

Me queda claro que es alguien especial incluso podría enamorarme de ella, tan tierna, o más bien creo que si la amo.




sábado, 25 de septiembre de 2010

lujuria;Pia cap.23

 No puedo creer que acepte una cita con Charlie, pero la neta me muero de ansiedad y sé que él tendrá una pastilla para mi, el lugar es bonito, un hotel de lujo, ¿qué hará el por aquí?, ¿será que les vende a este tipo de gente?, el caso es que me cito en la habitación 666 y eso no debe ser bueno.






-Pensé que no vendrías.



-¿Sabes que el número de tu habitación es aterrador?



-Me gusta dar miedo.



-¿Y qué?, ¿vives aquí?



-Exacto, ¿te gusta?



-Es un hotel muy caro, seguro lo pagas con la droga.



-¡Shh...! No hables de eso, viniste aquí por qué quieres algo de mí.



-Lamentablemente, sí.



-¿Y como me vas a pagar?



-La vez pasada tu no quisiste mi dinero.



-Bueno, es que tú me gustas para otro tipo de pago.



Se bien a lo que se refiere, él quiere sexo a cambio de esas malditas pastillas, si lo veo por un lado no es feo su pelo negro largo me encanta y su arete en la nariz me fascina, tiene un rostro demacrado, supongo que tener tanta fiesta tiene su costo, pero no es para nada feo y se ve que es todo un buenazo en la cama, pero si lo veo por otro lado esto es prostitución, de igual forma no lo haré porque de verdad quiero a mi novio. por lo menos un poco, pero sí, Charlie me mueve machín el tapete.



-Jajá...



-¿Qué pasa?, ¿acaso da risa lo que dije?



-Sí, jamás me voy a acostar contigo...



Me tomó por la cintura mirando cada parte de mi rostro, toco mi cuello, aparto mi cabello del rostro y me beso, yo solo me deje llevar, y paso así de fácil, ya estaba desnudo en la cama y así de fácil deje de ser virgen.



-¿Qué decías?, sobre que jamás te acostarías conmigo.





-Calla- tenía esa sonrisa estúpida que todos ponemos cuando no sabemos qué hacer cuando él está ahí.- ¿Qué no puedo tener un momento de lujuría?, a todos les pasa ¿no?



-Espero que no se quede solo en un momento de lujuría.



-Es todo lo que tendrás de mi Charlie, y eso si quieres y si no pues puedo conseguir quien me venda y listo.



-¡Ok! Me agradan los momentos de lujuría.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Adios uniformes;Gala. cap.22

La escuela es un desmadre como ahora si es el último día todos están alborotados al fin vacaciones de diciembre, mi escuela como es de dos años solo nos dan unas 3 semanas pero con eso tengo para descansar de todo.

-Hola, soy Gala, la presidenta estudiantil-se presento una chava alta morena la verdad muy guapa, con el uniforme bien puesto, excepto por que llevaba tacones negros que ahora estaban pisando hojas de libretas y todo eso que se tira cuando son vacaciones, parecía la hija del dueño, cero que parecía la presidenta estudiantil.- Me gustaría hablar contigo, Marjorie.

-¿Sobre qué?

-estoy juntando unas firmas, para ya no llevar uniforme el tetra que viene, se que eres popular en un grupo de personas, así que me gustaría que apoyaras.

-adiós uniforme, eso sería genial ¿Qué hay que hacer?

-solo tienes que hacer que todos tus amigos, firmen esta hoja.-

-Te llamas Gala ¿verdad?

-sí.

Tome la hoja de su mano y me subí en la mesa alcé la voz-¡Ey, escuchen Gala nuestra presidenta estudiantil, que por cierto no sabía que existía eso, quiere quitar los uniformes!- el entusiasmo de todos se escucho en gritos y aplausos.- ¡así que todos a firmar la petición!- todos mis amigos empezaron a firmar, era bastante popular, me llevaba con todos, raros, fresas, nerdos y de mas.

-Gracias Marjorie.

-de nada.

Santiago corrió hacia donde estaba con Gala.

-¡Presidenta, esto es genial!

-gracias, odio estos uniformes bobos no me dejan ser.

-pienso igual.- Gala se ruborizo por completo con la sonrisa de Santiago, mendigo tipo todas quieren con él.



-no inventes, Ariel.

-como te fue con el grupito de marjorie.

-no inventes, Santiago esta hermoso.

-¡ay! Espero no te piñes que ni te conoce

-¡jajá! Pero me puede conocer ¿no?

-sí, Gala puede, pero para mí que marjorie y el andan.

-no lo creo.

-¿y si van a quitar los uniformes?

-eso no importa Ariel

-que importa entonces

-pues obvio Santiago

-Gala que loca estas.

-cállate a ti te gusta ese tal Danny

-no, qué asco.

Estaba dispuesta a todo con tal de conocer a Santiago, era guapo y tenía todo lo que a mí me gustaba era rebelde eso me gustaba más.

jueves, 23 de septiembre de 2010

primer round. cap.21

Es viernes, abro mi guardarropa para ver que usare en mi salida con Max, espera ahora que recuerdo seremos 4, no llame a Leah para confirmar…jajá ira estoy segura, a pesar de que se hace la indiferente vi sus ojos hacia Santiago, en verdad que espero que ellos dos se encuentren y rápido, no quiero que mi cita con Max sea un fiasco a causa de ellos…son diferentes pero tal vez aplique esa de los polos opuestos ¿no? ¡espero!

Cuando llegue al sushi bar, donde quedamos de vernos ya estaba Santiago parado así muy él…sin preocupaciones y vestido de saco como yo se lo pedi, despues de todo tenia que verse muy bien, pero no había señales ni de Max ni de Leah…





-Ey Santiago ¿y Leah? ¿No pasarías por ella o algo así?-

-¿Leah?... ¡qué nombre!....que pedo marjorie tu me invitaste ni siquiera se con quien vengo en mi vida había oído de….ah ¡no!... ¡No! Espera… ¿LEAAH?? ¿La nueva?

-si... ¿Cómo…ah aja así que ya sabes de quien hablamos eh? ¿Y qué tal? ¿Te gusto?-

- ¿Qué?... ¿hablas en serio?... ¡esa niña tan ah!! ¡Y tan eh y Al mismo tiempo...Eh! Algo prepotente ¿no?-

-jajá… ¡no juzgues! Aunque puede que tengas razón, pero entre ella y tu no sé quién gana… y mira quien llego…-



Santiago da media vuelta discretamente….en eso la puerta de cristal se abre y entra Leah… altísima sus piernas largas cubiertas por unos jeans claros, una blusita linda y sencilla , su cara con muy poco maquillaje, sus facciones delicadas nariz pequeña y despreocupada aunque sus mejillas sonrojadas la delatan…

-bien mínimo su cabello es algo claro- dijo Santiago con

-¡hola!- llego saludando Leah mientras me besaba en la mejilla para voltear con Santiago…que le quedaba un poco alto.

-bien Santiago ella es Leah…y Leah el es…bueno supongo que ya sabes ¿no?-

Santiago soltó una risita burlona…mientras Leah me aventó una mirada de ¡te odio!...jajá así que no eres la mas mamona aquí eh? Pero ya que Santiago es así.

Nos sentamos, mesa para cuatro…y Max llega al minuto, saluda se sienta…al contrario que Leah Max se carga una sonrisa de oreja a oreja…. ¡ya me cae muy bien! Y esa sonrisa quiere decir que está encantado de verme



Primer platillo; primer round, Todos vemos la carta como siempre yo se que pedir en cambio Leah se hace bolas, que si quiere esto o mejor el otro….el mesero está parado a un lado suyo todos hemos pedido excepto Leah .el mesero nada feo por cierto le sugiere algunos platillos y explica lo que llevan, con todo gusto claro, Leah no es para nada fea y el mesero para nada tonto.

Santiago ya está como loco desesperado, primero la niña chiflada no se decide, y segundo el mesero se liga a su disque cita.

-ya pide ese rollo con fresa…igual i se parece a ti-

- ¿disculpa?... ¿te sientes bien? O no te enseñaron modales en tu casa eh? Cholo Malandro.

-¡u y! ¡Ya ya ya! ¡Si lo único que quiero es mi orden ya! Tu come lo que se te inche... ¡a mí me da igual!-

-tráigame el platillo que sea excepto lo que tenga fresas- queriendo llevar la contra a Santiago i viceversa.

- jajá y chiflada ¡aparte!-

- ¿te molesta?... ¡no me importa!-

Bien por lo visto mi idea de polos opuesto se atraen aquí no funciona, Son demasiado iguales, a mi que ya estoy con Max risa y risa, solo nos burlamos de ellos y conversamos de cosas simples…”simple” así es el…y así me gusta después de todo lo pasado solo quiero cosas simples en mi vida.



Salimos y el ruido del centro es lo único que se escucha todos callados…solo caminando….marjorie y Max caminan más rápido y al sitio opuesto, me quedo sola con Santiago…por dios en que pensaba cuando decidí venir aquí, Con el… tan ah!!! Sigue caminando liguero como si nada pasara relajado…..llegamos a una banca solo se ven arboles y faros…no hay nadie…por dios sola, con este….puf!...

-siéntate- dice relajado pero ordenando al mismo tiempo

-NO-

- ¿Qué? Solo ¡siéntate!

-que no… ¿qué te hace pensar que YO te voy a obedecer? , El hecho de que todas las niñitas babeen cuando pases no significa que yo lo haré… ¿qué les pasa? ¿Tienen problemas de cataratas o algo así? ¡Que tú no eres la gran cosa…ni siquiera poca!- lo dije seguido y segura…aunque en el fondo sabia que este tipo raro tenía algo diferente…aparte de sus chinos claro.

-¡va pues!... no te sientes quédate parada…brinca haz lo que quieras…que a mí me da igual… ¿siempre eres así? ¿Siempre estas a la defensiva como si fueran a herirte?...uuuh!! Creo que alguien tuvo un mal noviazgo eh!!-

-jajá y tú que sabes ni novia has tenido-

- ¿y tu como lo sabes?...alguien se ah interesado de mas aquí eh!- la verdad no lo sabía solo lo dije porque dios quien iba a querer andar con el señor todo lo puedo.

De nuevo me ah ganado con sus palabras…ligeras pero más fuertes que las mías…seguro cuando lo dice…pero voltea la cara…hay Leah creo que tocaste un punto débil.

- ¡Qué carita!...y no, no tuve un mal noviazgo, tuve un noviazgo ¡estúpido!-

- Por eso no tengo novia…. ¿para qué vivir estupideces no?...oye ¿ya te diste cuenta de algo?

- - ¿ahora qué?

- Ya estas sentada- se suelta a reír como loco pero ya no era de burla, en el fondo me cae bien…muy en el fondo y muy bien.

Max y yo dejamos a Leah con Santiago después de todo era una cita doble y en el sushi se volvió un ring así que nos zafamos se supone que vinimos a comprar cigarros.

-¿te importa que fume?

-no, ¿me das uno?
-si claro.

-me ha tocado que algunas parejas le prohíben a su novio o novia fumar y que si lo hacen, no les dan sexo o andan todas mamonas.

-que feo ¿no?

-la neta si, si alguien me dijera eso, dejaría a mi pareja ahí mismo

-tanto te gusta fumar.

-no pero las relaciones no se condicionan ni son para prohibir ¿no lo crees?

-eso es una conclusión muy buena; y te he caído bien o es porque beso muy bien.

-jajá.-mi risa obvio era nerviosa, me quede mirándolo a los ojos un buen rato quería descubrir si había algo de maldad como la primera vez que mire los ojos de Roberto, pero no, no había nada.- si besas bien pero nada extraordinario.

-te puedo besar.

-¿siempre pides permiso?

-yo…me coloque cerca del sin besarlo y de puntas que si no, no le alcanzo es demasiado largo.

-te puedo besar.-

-sí.

Y lo bese aquella noche sentí que todo se iba total yo ya no tenía a Roberto por lo tanto no tenia quien reclamara y Max estaba dispuesto a conocerme a estar conmigo.

besame;marian cap.20

-Oye mamá ¿el chico de la piscina ya no viene verdad?


-No, porque hija.

-Bueno es que ayer me quería meter y asco, esta toda sucia y haber dime, ¿quién la va limpiar?

-Pues, ahí está el teléfono de la empresa, junto al teléfono.



Me puse a rebuscar el teléfono de Rodrigo, tengo como un mes que no lo veo y la neta lo extraño, urge verlo ya.



-¡Aquí esta! Le llamare para que vengan, te dejo mami estaré arriba-subí como loca a mi habitación, el teléfono suena.- Bueno, si mire quiero que vengan a limpiar mi piscina, sí, de la familia Robles, pero quisiera que me manden al de siempre, Rodrigo Arias, gracias.

-Hija voy a salir, ¿ya llamaste a los de limpieza?

-No, lo iba hacer ahorita.

-No llames, porque no quiero que te quedes solas con esas personas.

-Si mami que te vaya bien.

Pasaron 20 minutos antes de que Rodrigo llegara a tocar mi puerta.

-Rodrigo.- dije al mismo tiempo que me colgaba de él y le daba un beso en la boca, de verdad ya lo extrañaba.

-Hola, vengo a limpiar tu alberca.

-Pasa, pero ¿te digo algo? mi alberca está limpia.

-Entonces, no entiendo que hago aquí.

-Rodrigo perdóname.

-Tienes novio Marian ¿y te acuestas conmigo?

-Yo a Leo lo quiero pero estoy confundida, no sé que siento por él.

-¿Y por mi? ¿Qué sientes?

-Rodrigo, yo…

-Ves, después de meses de acostarte conmigo, de salir conmigo no sientes nada- se dio la media vuelta dispuesto a salir, antes de que yo le tomara por el brazo y lo jalara hacia mi cuerpo.
-Te amo Rodrigo.-Dije despacio y bajo.

-Déjalo.

-No, yo no puedo dejarlo.

-Entonces, déjame ir.

-¡No quiero!

-Bésame, por favor Rodrigo, ten paciencia.

-¿Paciencia? ¿Que es lo que tengo que esperar?

-A que yo tome mi decisión, pero mientras bésame.



Sus labios se fueron directos a los míos, lo quería pero así de fácil: él era pobre, no era de mi clase, y aparte estoy segura de que amaba a mi madre, y le recuerdo tanto a ella que se confundió, sus manos fueron sacándome la ropa, ahí justo en la sala, primero mi blusa, después mi sostén y así hasta quedar desnudos, después de eso él fue mío mas que cualquiera de las veces que tuvimos sexo.



Por la noche llego Leo a saludar, la visita que siempre hace, mi madre lo ama y mi padre ni hablar, después de todo él es todo lo que ellos quieren para mí, pero yo temo terminar así de jodida como ellos, mi madre lleva años sin tener relaciones con mi padre, y él de seguro anda con su secretaria o ya de plano con putas, y mi madre con aventurillas, en definitiva yo creo que al final nadie quiere terminar como sus padres y nos esforzamos tanto en no serlo que a la larga terminaremos semejantes.





ligue. cap.19

Ya falta una semana para salir de mi primer tetra en el San Nicholas, por lo menos hoy no he visto a Roberto, después de lo que pasó el fin de semana la neta no quiero ni verlo, Isabel esta que se caga de contenta con lo de Darío, la chica nueva, esa tal Leah, en los estantes buscando un libro, completamente sola igual que yo, por lo menos yo se que espero a alguien, en cambio ella no tiene ningún amigo,me da curiosidad hablarle, digo no puede ser tan malo

-Hola.- Digo al mismo tiempo que me recargo en el estante tapando el paso de la chica nueva, leah, trae un look relajado pero al mismo tiempo con un estilo de “NIÑA BIEN” algo extraño…pero dicen que las apariencias engañan ¿no?

-Ah, hola.

-dior, eh ¿te gusta sus diseños?

-si, son muy caros pero padres, ahora si te quitas.

-Ahora entiendo porque estás aquí sola.- ok...las apariencias si engañan que de niña bien y educada no tiene nada.

-Mira tú, como te llames, estoy sola porque quiero estarlo.

-ya, no te estreses.

-Perdona es que todos aquí son tan bravos, nunca se cuando me dicen algo en broma o enserio.

-¿Oye y por qué no haz hecho amigos?

-Bueno es que trato de pasar desapercibida porque no quiero amigos, ya tengo muchos.

-Vale, pues en ese caso yo me largo de aquí.

-Ya, ya, ya no seas tan sentida, ya estás aquí ¿no?

-jaja..! ok.

De pronto sonó el timbre y todo mundo empezó a salir, de una mire que Leah estaba siguiendo a alguien con la mirada, que digo siguiendo tragando.

-¿A quién miras así, eh Leah?- Dije justo cuando voltee al lugar donde ella miraba, y ahí estaba parado Santiago, supongo que es al que miraba.- ¡¿Estas mirando a Santiago?!- Pregunte casi a grito.

-¿Qué?, ¿Quién es Santiago?

-Ah, no te hagas tonta, ese el de pelitos chinos de allá atrás, sabes, es mi amigo, puedo presentartelo y salir si quieres, con el.

-¿Qué?, ¿Tú estás loca?, claro que no, no saldría con ese tipo de personas ¡gracias!- miente

-¿y que tipo de personas somos? Bueno, yo solo decía. Ahora si ya me voy porque ya salieron mis amigos.-dije al mismo tiempo que recargaba lo último.

Pero antes de que me fuera, Titan me paro en seco

-Espera.

-Ey que onda Titán.- le salude.

-Marjorie ya supe lo que paso el fin de semana.- En cuanto dijo esto quise que no diera detalles sobre lo sucedido, bueno, ahí estaba Leah y apenas la conozco.

-Ah sí Titán, pero sabes, no quiero hablar del tema.

-Ni yo tampoco, solamente te vengo a enseñarte algo, después de esto el tema no se vuelve a tocar jamás.

-Va pues, ¿Qué es lo que me vas a enseñar?

Titán alargo su mano para dejar en la mía su celular.

-Ábrelo

Y ahí estaba, cuando lo abrí una fotografía de Roberto todo puteado.

-Titán, ¿Pero qué hiciste?

-Mira esto es por ti y también porque yo tenía problemas con él.

-Vale pues, en ese caso, gracias Titán.

Titán me dio un abrazo fuerte marchandose, yo de pronto me puse mal, ya sabes de esas veces en que te pones a pensar y pensar, en un chorro de cosas, primero Roberto me daba machín lástima, digo, le quite a sus amigos y aparte le regale una putiza, por otro lado me daba asco por lo que había tratado de hacer. Mis pensamientos son interrumpidos por Leah.

-Oye, ¿Estás bien?, digo no tienes que contar nada pero… no te pongas así.

-No, no tengo nada Leah.

-Bien…si tú lo dices.
-entonces que Leah, ¿salimos otro día?

- ¿yo?...vaya no creo pero no me cuesta nada pensarlo… ¿cierto?


Con esa última mirada de Leah…algo prepotente, pero ¿qué más da? Me agrada para Santiago...mas porque está solo, y el hecho de que jamás le eh conocido alguna pareja…o si quiera alguien que le llamara la atención, eso me ponía a pensar…
Ese mismo día mire a Roberto, tenía un ojo rojo horrible, me dio lastima, él ni siquiera me miro esa sería la última semana que lo vería o eso espero.

En el carro de santiago, quien me da rayte a mi casa pues le quedo de paso, es justo el momento para ligarlo con leah.

-Santiago.

- ¿qué pasa?

-oye, te quiero presentar a una amiga.

-marjorie, tu sabes que no quiero conocer a ninguna amiga.

-presiento que eres gay.

-no inventes, aparte ni se quien es

-es una sorpresa solo ocupo que me digas que este viernes puedes salir al bar conmigo y mi amiga.

-puedo pero no sé si quiero

-no seas mamon, ¿oye tu sabes sobre ese tal Max?

-el de la fiesta de Darío, y no me cambies de tema

-si ese, y no cambio de tema el tiene que ver.

-¿te gusto? ¿quieres salir con el?

-pues, umm puede ser, digo si tu sales con mi amiga tú podrías invitar a Max.

-puedo, pero de nuevo no sé si quiero.

-pinche Santiago.

-si voy pues.

-gracias, eres todo un amor tonto.

sábado, 18 de septiembre de 2010

debut y despedita. cap.18

-Marjorie, no puedes creer lo que ayer me dijo Darío por el chat.


-Dime Isabel, ¿Qué te dijo?

-Pues no te lo vas a creer pero después de un mes de estar chateando, justo ayer me pidió que fuera su novia.

-¿Qué?, ¿Lo viste?, ¿Dónde lo viste?

-No seas boba, me lo ha pedido por el chat.

-¿Y yo soy la boba?

-No seas envidiosa, al final de cuentas me cae muy bien, escuchamos la misma música y tenemos el mismo gusto por la bebida.

-¿Quieres decir que los dos son unos rockeros borrachos?

-Que aguafiestas eres, obvio iremos a su fiesta.

-Pues supongo, sabes, Roberto ayer se enojo muchísimo conmigo.

-¿Y eso?, ¿No te dejaste tocar las tetas y se enojo?

-Eres una tonta, fue todo lo contrario, yo deje tocarme y él de una se paró y se fue enojado.

-Siempre te he dicho que no confíes en Roberto.

-Ay ya, no fue nada grave, simplemente se pone payaso, además no somos nada, equis. Y ya me voy a clases que llego tarde.

A mitad de la explanada Isabel me grita:

-Recuerda que hoy tenemos la comida en casa de Marian.

La comida estaba riquísima como siempre, Pía se ha pasado toda la comida con una sonrisa en la boca, la razón, solo ella la sabe.

-Pía ¿Qué tienes?, te ves demasiado feliz.- Pregunto Isabel.

-Solo diré 5 palabras: Tengo – novio – y – esta – guapísimo.

-Maldita no lo puedo creer, ¿Y quién es?- Pregunto Marian.

-Un chico del coro de la iglesia, el motivo de ir los domingos a misa, y mi madre lo ha aceptado y yo feliz.

-No mames wey, ¿Es de la iglesia?, ¿No está de hueva?

-No seas boba Marjorie, el que vaya a la iglesia no significa que esté de hueva, yo también voy a la iglesia, recuérdalo.

-Ya, ya, ya no te prendas, fue solo un comentario.

-Oye Marian, ¿Y tu jardinero?

-Cállate Pía, mi mamá te va a escuchar, no sé donde esta, hace como un mes que no lo veo por aquí.

-¿Y como se ha apagado tu boiler wey?

-Eres una naca Marjorie, y apago mi boiler con Leo, para tu información.

-Lo bueno que la naca es uno.

-Pía, ni siquiera nos dijiste como se llamaba el tipo.- comentó Isabel.

-Tienen razón, que tonta soy, se llama Samuel.

-Oye y ¿lo llevaras a la fiesta de Darío?, ¿o el chico del coro raja?

-Marjorie yo creo que juntarte con esos tipos te hace mucho daño, y si el chico del coro como le dices, ¡va!

-En ese caso yo brindo por todos los tipos que nos hacen daño.- Dijo Marian levantando su vaso con vodka, cortesía de Isabel, y cambiando totalmente el tema.

El día de la fiesta se llegó, cada quien con su pareja: Pía con Samuel, que al fin lo conoceríamos, Isabel que vería a Darío después de aquella extraña plática en el chat, yo con Roberto y Marian en ausente.

Cuando llegamos había un gran círculo alrededor de una botella vacía y un pastel de chocolate, y la música del DJ a todo volumen, ahí estaba Santiago, Carlos, Darío y otros amigos más.

-Ey Marjorie.- Grito Darío en cuando me vio.

-Feliz cumpleaños Darío.

-Gracias Marjorie, te tengo una sorpresa ven.- Lo acompañe hasta la cocina, junto con Santiago, en la mesa estaba un pastel de chocolate, igual al de afuera.- Este pastel es de orégano.

-¿De orégano? Querrás decir de mota, ¿no?

-Orégano, mota, es lo mismo, los dos son verdes, los dos huelen, la única diferencia es que una pone y la otra no.- Dijo riendo.

-Va, sírveme una rebanada pues.- Eso salió de mi boca, fluido, de verdad quería probar, total esa noche no llegaría a dormir a mi casa.

Santiago y yo comimos casi la mitad del pastel, y la otra mitad se la trago Darío.

-Oye Darío, ¿Es cierto que le cantaste a Isabel?

-Ah ¿no me digas que se la creyó?

-No seas puñeta, ¿Lo dijiste en broma?, y no sé si se la creyó, solo me lo comento, tienes que hablar con ella antes de que todo llegue más lejos.

-Sí, sí, te prometo que lo hare.

-Ey, ¿no van a venir a jugar a la botellita?- Dijo Pía entrando a la cocina.

-Yo si quiero jugar, ¿vamos?- Pregunte a Santiago.

Para cuando salimos el pequeño círculo había crecido demasiado, la mayoría si no es que todos, estaban ebrios o drogados, había sobre las mesas marihuana y cigarrillos; en el circulo me coloque a un lado de Roberto, y así empezó el juego, yo fumé y fumé, hasta que llego mi turno, me tocó besar a un chico que no era conocido, blanco de pelo lacio castaño claro, era guapo, estoy dispuesta a sacrificarme.

-Ey Roberto, ¿Te importa si beso a tu novia?- Pregunto el desconocido.

-Claro, no importa Max.

Y así el desconocido se acerco a mí, me tomo por la nuca acercando sus labios a los míos, vaya ese chico sí que besa bien, y el beso apenas y duro porque Pía lo interrumpió.

-Wey, te estás quemando el copete.- Y sí, me queme el copete, el desconocido se rio y se fue a sentar a su lugar. El juego siguió un rato más, hasta que todos nos paramos a bailar.








-Hola Pía, ¿Cómo te sentó la pastilla la otra noche?- Me dijo al oído mientras sacaba unos botes de la hielera.

-¿Y tú qué haces aquí?

-Yo estoy bien eh, gracias por preguntar.

-Já, a mi eso no me importa.

-¿Así tratas al hombre que te salvo de tu noche?

-Ah sí disculpa, por cierto, ¿Cómo dijiste que te llamabas?

-Charlie princesita.

Después de esto me tomo por la cintura y me beso, así como si yo fuera de su propiedad, con un descaro que ni el mismo se la creía, claro tenía que ser orgullosa y empujarlo, así que lo avente.

-¿Qué te pasa?, ¿Estas drogado o qué?

-Yo solo quería que probaras algo mejor que esas pastillitas, no te enojes.

-Conmigo no te hagas el galán, por favor, aparte vengo con mi novio, así que aléjate.

-Uy, pues en ese caso vete, por cierto, ¿Cuándo me vas a pagar lo que te di?

-Yo creo que con ese beso que me robaste tienes más que suficiente para cobrarte.- Dije mientras me marchaba.

-Igual no besas tan bien.- Me grito a lo lejos.







-Hola Isabel.- Darío acaba de llegar para sentarse a un lado de mi, por fin, después de un buen rato de ignorarme.

-Hola Darío, ¿Quieres algo de tomar?

-Sí, dame un poco de whisky, oye tenemos que hablar sobre la charla que tuvimos la otra noche Isabel.

-Sí, ¿Qué pasa con eso?- Obvio no quiero parecer una ñoña y hacerle creer que de verdad me interesa mucho.

-Bueno, lo de la otra noche lo dije en serio.

Vaya me quedo sin palabras, ¿De verdad quiere andar conmigo?, a mi me da pavor.

-¿Y qué me dices?, ¿Si andamos o no?

-Pues supongo que podremos intentar.- Darío me tomo y me beso. Mi primer beso, aunque suene ñoño.







Roberto y yo estábamos en pleno, ¿Cómo decirlo? Apañe, ¿Apañe?, cada día lo he dejado ir más lejos, y me da miedo porque no quiero que se haga ilusiones que no son, jamás me voy a casar con él. En este momento su mano se encuentra justo en mi pecho izquierdo, no me molesta, pero...

-¿Quieres quitarte la blusa?- Pregunto mientras me besaba, y yo por supuesto que no conteste. Sus dos manos se fueron justo debajo de mi blusa, listas para subir.

-¡No Roberto, ya!- Dije al mismo tiempo que intentaba bajar mi blusa, pero sus brazos estaban necios.

-Ya me hartaste Marjorie, voy a sacarte esa blusa quieras o no.

-¿Qué te pasa Roberto?, déjame en paz.- De verdad trato de salir de entre sus brazos, pero es imposible, en definitiva es mucho más fuerte que yo.

-Mira Marjorie, no me importa si quieres o no, ya espere demasiado.- Y se saco la camisa él solo, mientras yo trataba de golpearle y de repente un golpe directo a mi labio. Tengo muchísimo miedo, mientras él desabrochaba su cinturón logre zafarme y salir por la puerta, pero me tomo por el tobillo justo cuando iba para afuera; y así quede, medio cuerpo por afuera y la otra mitad en la habitación, Roberto se colocó encima de mí.

-¡¡AYUDENME!! ¡¡SANTIAGO, DARÍO!! – Roberto trato de silenciarme con su mano, pero ya era tarde, Santiago y Darío ya estaban ahí junto con el tipo de la botellita.

Roberto dejo de aplastar mi cuerpo, se puso de pie mientras el chico de la botella me ayudaba a levantarme.

-¿Qué te pasa Roberto?, ¿Estás loco?- Grito Santiago súper alto, la fiesta paro por completo.

-Ustedes no se metan en esto.

-Roberto te quiero fuera de mi casa ahora mismo.- Dijo Darío, al mismo tiempo que lo arrastraba y llevaba hacia la puerta, por supuesto Roberto no se opuso, si no, fácilmente tira a Darío.

-Me la vas a pagar Marjorie, ellos no son tus amigos, son los míos, y tú también lo eres.

-Largo Roberto, antes de que te suelte un puñetazo.- Amenazo Santiago, y sí, Roberto se fue, yo me quedo aquí en blanco y sin blusa.

-Ven Marjorie, te vamos a poner hielo en ese labio.- Dijo Isabel, ni siquiera podía llorar del coraje, ¿Cómo llegue a esto? No lo sé.

reseña

Después de la pelea del bar Roberto y yo empezamos a tener problemas, que si yo era muy liberal y que si el nada mas quería coger, después de esa salida mire a Darío los siguientes fines de semana, seguimos saliendo con su bola de amigos, son muy divertidos y hacen de su vida lo que quieren, le han dado a Marian, Isabel, Pía y a mí, una nueva forma de ver las cosas, por lo menos yo ya no me asombro cuando uno fuma, toma, se droga o de plano coge, siempre se están apoyando unos a otros y nunca se dejan abajo; es lo que más me gusta.


La última salida fue una tokada de música de ska, estilo panteón, la maldita y ese tipo de grupos; el lugar olía a marihuana a más no poder, ya sé que todos los amigos de Darío, e incluso él, fuman marihuana y no creo que sea lo único.

Hace un mes que Santiago entro a clases, ahora ya es hasta mi amigo, resulta que es amigo de Darío y todos ellos, también de Roberto, exceptuando que él no fuma ni un tabaco. Este mes es la fiesta de Darío, todo mundo comenta que es la más esperada del año, con este tiempo que llevo de conocerlo me he dado cuenta que sí, es muy popular, me he convertido en una de sus amigas más cercanas, junto con Santiago y Titán que también lo conoce.

viernes, 17 de septiembre de 2010

mi año. cap.17

Después de la ida al bar, Isabel no quiso saber nada de Carlos, lo que entiendo perfectamente, yo tampoco quiero saber nada de él; la cafetería es un relajo, es un atasque de personas y aun no nos entregan lo que hemos pedido: una orden de chilaquiles, un sándwich y una orden de enchiladas, de repente las huecas de la escuela ponen cara de idiotas, como si estuvieran viendo al mismísimo Edward Cullen, entrando por la cafetería de San Nicholas, pero no, no es él quien alborotó las hormonas, si no, un tipo alto, delgado, pelo chino, con pantalones tumbados como de cholo, gorra plana, un look muy californiano, era obvio que era nuevo, no llevaba aún el uniforme.


El Titán, nuestro famoso Titán venía detrás de él, ese hombre si que es grande, y no lo digo porque sea famoso, o tenga mucho dinero, sino que de verdad su cuerpo es enorme; supongo que es amigo del nuevo, que por cierto tiene cara de mamón.

-Qué bueno que te decidiste a venir Santiago, después de lo sucedido pensé que este año no entrarías.

-Pues ya llevo un mes y medio de atraso.

-Bueno si, pero eres inteligente, no creo que te afecte, y veras que aquí hay muchas cosas con que distraerse.- Al mismo tiempo en que Titán me señalaba un par de chicas.

-Oye Titán Darío me dijo que tenía unos amigos aquí en el San Nicholas, ¿tú sabes quiénes son?

-De la misma calaña que Darío, es Roberto y un par de chicas de primero, creo que una es su novia y las otras dos amigas de ella, de hecho son esas que están ahí paradas.-Dijo señalando a tres chicas, una con el pelo completamente azul que se nota que no está muy completa y seguro es la novia de Roberto, otra de pelo castaño muy guapa por cierto y una morena muy buena.

-Y que mi Santiago, ¿ves algo que te guste?

-No, la verdad no, estoy acostumbrado a las rubias de ojo azul.

-Se me olvidaba que habías vivido en Seattle.

-Hay mi Titán presiento que este será mi año o al menos eso espero.



Saltillo, Coahuila.

-Ya me tienes harta mamá, si sigues enfadándome con lo mismo, me voy a ir con mi papá.

-Pues deberías de irte.

-Pues fíjate que ganas no me faltan.- Dije gritando y azotándole la puerta en la cara, mi madre estaba desquiciada, insistía en que conociera a su novio, aunque yo la verdad no le veo el caso, si mi madre quiere estar con ese hombre, pues que este, pero que a mí no me meta.

-¡Leah! – Gritó mi mamá desde el otro lado de mi puerta.- Pobre de ti que tomes ese teléfono para marcarle a tu papá.

-¡Ya déjame en paz!

-Ya te advertí, no puedes estar marcando de larga distancia, eso cuesta.

Después de un rato mi mamá se cansó de estarme gritoneando del otro lado de la puerta, ya es hora de que le marque a mi papá. Le marqué y el teléfono sonó y sonó, hasta que él me contestó.

-Papá, ya no aguanto a mi mamá, se la pasa gritoneándome, que por qué quiere que conviva con este tal Jorge, tu sabes que a mí me da igual si andan o no, digo, es muy su rollo ¿no? ¿Papá, que pasaría si te pido que me lleves a vivir contigo a Culiacán?

De pronto mi papá empezó a llorar del otro lado de la bocina, me ha dicho que puedo irme con él cuando quiera, el tiempo que quiera, juro que nunca había escuchado a mi papá llorar, mucho menos lo he visto, ya es tarde, me ha mandado a dormir, así que le he colgado. Mañana es un día más en el San Nicholas, yo ya estoy decidida, hace un mes que pedí mi transferencia al campus Culiacán.

Ya en la tarde…

Tengo mi maleta hecha y mi boleto en la mano, ahora lo único que falta es decirle a mi madre que ahora si de verdad me voy.

-Mamá, a las 8 sale mi vuelo para Culiacán, me voy a ir con mi padre una temporada.- Sus ojos estaban como platos, de verdad no se creía lo que estaba diciendo.

-Tú no vas a salir de esta casa, ¿qué te crees? ¿Que es muy fácil? ¿Qué te puedes ir en cuanto algo no te guste?

-Mamá, lo siento, esta relación es insostenible, y de verdad, ya no quiero hacerte daño a ti ni a mí, aparte no te vas a quedar sola, mis hermanos están aquí.

-¿Y que vas a hacer con la escuela?, ¿la vas a dejar?

-Claro que no, hace un mes que pedí mi transferencia al campus de allá.

-Mira Leah, haz lo que quieras.- Y así fue, me monte en el avión rumbo a Culiacán.

Después de ver a mi papá recibiéndome con una gran sonrisa supe que este sería un buen año.